Diccionarios: amigos y enemigos

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Diccionarios: amigos y enemigos

17 mayo 2017

Amazon ha vuelto a alegrarme el día. Antes de lo previsto ha dejado en mis amorosas manos un pequeño tesoro:

Nada más y nada menos que el Johnson’s Dictionary, publicado en 1755, y principal diccionario de la lengua inglesa hasta que publicaron el Oxford English Dictionary, casi dos siglos después. Una joya que su autor prometió terminar en tres años sin más ayuda que su cabeza y sus dos manitas (y sus huevos toreros, añadiría yo). Al final le llevó siete, pero aun así, ¡olé tú! ¡OLÉ TÚ!

https://www.youtube.com/watch?v=CgUJsClRl-E

Para quienes no lo conozcáis, solo apuntar que el bueno de Sam, también conocido como Dr. Johnson, fue todo un personaje, un gran erudito (muchos lo consideran el mejor crítico de la literatura inglesa de todos los tiempos) y gran amigo de las frases ingeniosas, de las que nos ha dejado unas cuantas.

Los ingleses es que son muy de sentencias, ¿verdad? Solo entre Churchill, Wilde y este tal Dr. Johnson, ya tienen más frases ingeniosas de las que en España tendremos JAMÁS.

Así que llevaba yo desde principios de año detrás de este diccionario, y tras un intento fallido (desconfiad de los “classic reprints”, suelen ser poco más que una fotocopia perpetrada en un locutorio al ritmo del último taquillazo de Bollywood), hoy me ha llegado una cosita muy mona, aunque sin el encanto que tendría una edición más antigua (que de momento no envían a España). Pero aun así es una maravilla.

Está claro que el tío se lo pasó TETA.

Como dijo él mismo: “Dictionaries are like watches: the worst is better than none, and the best cannot be expected to go quite true.” Así que según él, los diccionarios son como los relojes: el peor es mejor que ninguno, pero no puede esperarse que el mejor no se equivoque.

No se me ocurre una descripción más certera.

A los que os dedicáis a esto o alguna vez habéis acometido la tarea de traducir un texto… ¿os imagináis hacerlo sin ningún diccionario? Sin ninguno, ¿eh? Sí, claro, hay textos que se dejan traducir sin diccionarios y sin problemas. No me refiero a esos. Me refiero a los otros. A mí me entra el sudor frío. Como cuando tengo que hacer una interpretación. O cuando pienso en el trabajo de los traductores hace 30 años. Ya sabéis, SIN internet. Escalofrío puro, amigos.

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Recuerdo las clases que me dio en la universidad una eminencia de la traducción literaria, considerado el mejor especialista en su campo, y cómo me impresionó que, en la búsqueda de «le mot juste» (o casi «juste»), apenas levantaba la vista de los seis o siete diccionarios que siempre arrastraba hasta clase. Miraba las opciones, las sopesaba, leía en voz alta las combinaciones posibles, y al fin, tras una larga operación, nos decidíamos (se decidía él, en realidad) por una. Era un trabajo intelectual la mar de entretenido, casi artesanal, que en su caso realizaba prácticamente solo con obras en papel.

Ahora no sólo contamos con los diccionarios online sino, en fin, qué os voy a contar: wikipedia, plataformas como proz, bases de datos europeas plurilingües, foros de todo tipo… vamos, lo que viene siendo internet. Imposible imaginarse traducir vivir sin internet.

Pero yo voy a centrarme en los diccionarios.

Quiero hablar de http://www.oxforddictionaries.com

y de cómo su único defecto es la cantidad de tiempo que paso allí cada vez que entro: los títulos de sus posts suenan tan bien que podrían parecer clickbaits, pero no son más que lo que prometen: artículos realmente interesantes, muy bien redactados y argumentados, muy instructivos, mucha etimología, dudas frecuentes, tests ingeniosos. Hoy mismo, un par de días después de las elecciones francesas, me encuentro este post:

La politique, French political vocabulary in English

Oye pues genial, muy actual, y muy instructivo. Me lo leo y me entero de que términos como communism, o el uso en política de las palabras left y right, e incluso red, también tiene origen francés. ¿Ocurrirá lo mismo con el castellano? No lo sé, la RAE no dice nada.

Does learning a second language lead to a new identity?

Este título genera en mi interior una nueva pregunta: ¿se os podría haber ocurrido un tema más interesante?

Conlang and the creation of Dothraki and Valyrian

¡Bien jugado, Oxford!

En este último post, el creador de lenguas de Juego de Tronos nos cuenta cómo se crea una lengua, nos habla de Tolkien (hay otro artículo anterior sobre él, se titula “Look who’s Tolkien now”), de los distintos tipos de conlangs que hay, de cómo hacer que la lengua inventada parezca una lengua real y natural…

En fin, la locura. Luego ya cuando por fin consigues volver a centrarte en introducir el término que habías venido a buscar, lo tecleas y encuentras todo tipo de acepciones, hasta diez frases de ejemplo para cada acepción, sinónimos, expresiones formadas con ese término, etimología, y por supuesto ─imprescindible─ pronunciación (transcripción fonética y audio). Y si te vas al blog e introduces esa misma palabra, es fácil que te salgan 2 o 3 resultados de entradas relacionadas. Vamos, que lo siguiente ya sería que te lo enchufaran por usb directamente en la cabeza, tipo matrix.

Y es que los ingleses, tendrán su brexit y sus movidas, pero estas cosas las hacen bien.

Y además, te explican cómo las hacen.

https://www.oxforddictionaries.com/our-story/creating-dictionaries

Luego te vas a la página de la RAE y, vamos a decirlo sin rodeos, se te cae el alma a los pies. Da igual el día, hora, efeméride o no, en que hagas clic. Será el mismo rollazo, tranquila que no te vas a equivocar. Y si no, pruébalo: http://www.rae.es

La triste, tristísima comparación entre uno y otro diccionario tiene muchas causas. La primera y principal es la naturaleza de ambas obras. El Oxford, como bien explica en su presentación, es un diccionario DESCRIPTIVO, que se limita a describir qué se cuece, cómo se habla, qué expresiones utiliza la comunidad angloparlante. Y eso que son unos cuantos. Pero los responsables no parecen tener miedo de que la lengua se les desmadre, no sienten la necesidad de limpiar, fijar ni dar lustro a nada. Igual hasta piensan que quienes limpian, fijan y dan esplendor a una lengua son sus hablantes.

Un ejemplo:

Beam me up, dictionary: Star Trek in the Oxford English Dictionary

– Cómo se enrollan los tíos.
– ¡Ya ves!

Pero no solo ellos. Otros diccionarios como el Merriam Webster tampoco se cortan:

https://tinyurl.com/msuwwmp

En la RAE no, en la RAE se atribuyen la función de legisladores, policías y jueces de la lengua, ellos deciden qué se puede decir y qué no. Qué usos son correctos, y cuáles son incorrectos. Y la tilde en los deícticos lo mismo te la pongo que en la próxima edición te la quito. Es, pues, un diccionario NORMATIVO, y como tal, sirve de poca ayuda al nativo y de menos a quien está aprendiendo el castellano, porque no refleja fielmente su uso. En fin, a ver si un día alguien nos sube y actualiza el María Moliner en la red… sería un detalle, y probablemente un filón.